Apple y su apuesta por el mercado de las OTT

Apple y su apuesta por el mercado de las OTT
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La compañía informática Apple anunció que lanzará su nueva plataforma para distribución exclusiva de video durante el primer semestre de 2019. La noticia, que ya habíamos anunciado el año pasado en Blog de Andinalink cuando se conoció la intención por parte de la compañía de invertir más de 1.000 millones de dólares en contenido exclusivo, no sorprende el mercado, pero sí genera muchas incertidumbres respecto al impacto que tendrá sobre la industria audiovisual y la televisión en el mundo, tanto abierta como cerrada.

 

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Información del New York Times evidenció que la apuesta de Apple no escatima en costos, e incluye grandes talentos de Hollywood. Según el diario americano, la empresa ha incorporado a sus futuras producciones talentos como el de Steven Spielberg, Reese Witherspoon, Jennifer Aniston, Kristen Wiig, Damien Chazelle y M. Night Shyamalan.

 

No cabe duda de que no pasará desapercibida la nueva apuesta de Apple. No obstante, el camino que tendrá que recorrer no será fácil en un mercado maduro en el que otros actores han desarrollado una gran experiencia.

 

¿Logrará Apple consolidarse como un jugador importante en el mercado audiovisual de las OTT a nivel global?

 

Si bien a simple vista podría afirmarse que la llegada un poco tarde de Apple al negocio de las OTT de video con tarifa plana podría ser una barrera impenetrable para la compañía californiana, pues el mercado ya está conquistado por Netflix, Hulu y Amazon, cuando se trata de Apple las cosas no son tan predecibles. La experiencia ha demostrado que el desempeño en el campo de la innovación tecnología y de modelos de negocios disruptivos le ha permitido a esta compañía conquistar mercados que parecían impenetrables, y en muy poco tiempo.

 

Al respecto, es conveniente recordar cuando Steve Jobs anunció públicamente el iPhone en la MacWorld Conference, el 9 de enero de 2007. Para ese momento, analistas y expertos, especialmente en Estados Unidos, le dieron pocas probabilidades de triunfo a este dispositivo, pues el mercado de los teléfonos celulares estaba dividido entre Nokia —que conservaba gran parte de los clientes de telefonía celular convencional— y Blackberry (RIM) que hasta ese momento se perfilaba como el rey del segmento de los smartphones. En paralelo, compañías como Motorola, Palm, Sony, LG y Alcatel competían por una pequeña porción de mercado residual, sin lograr arrebatarle a estos dos monstruos algo de la torta comercial, por lo que era casi improbable que un nuevo actor sin ninguna experiencia en la industria celular logrará siquiera sobrevivir en un mercado altamente desarrollado, maduro y competitivo.

 

Apple no solo logró entrar y sobrevivir en el mercado de los dispositivos celulares, sino que en corto tiempo sedujo a los usuarios con un dispositivo disruptivo, innovador y totalmente convergente, provocando euforia entre los geeks de tecnología en el mundo y convirtiéndose en corto tiempo, junto con Samsung, en los líderes globales de la tecnología celular, dejando sin juego a Blackberry y Nokia.

 

Adicionalmente debemos recordar que Apple es poseedor de una de las primeras y más grandes plataformas OTT del mundo, iTunes, líder global en facturación online. También es un jugador importante en el mercado de dispositivos informáticos especializados en video, como el Apple TV, que permite a millones de personas reproducir contenidos por streaming mediante una revolucionaria interfaz que ha servido de nodriza de los principales VOD audiovisuales como Netflix, Hulu, ESPN y YouTube. Además posee una porción muy importante del mercado de móviles —iPhones y iPads—, por lo que tendría resuelto cuatro grandes problemas que otros actores nuevos tendrían que enfrentar: clientes cautivos, sistema eficaz de monetización, datacenters locales y plataformas tecnológicas nativas que apalanquen la distribución.

 

Los cuatros elementos antes mencionados son los factores claves que más tiempo le tomó a Netflix desarrollar y consolidar y que en el caso de Amazon se han convertido en su principal dolor de cabeza al tratar de expandir su plataforma fuera de Estados Unidos.

 

No obstante sus ventajas, Apple no la tiene fácil. Steve Jobs, quien siempre supo liderar las grandes apuestas de Apple, ya no estará para llevar a feliz puerto esta iniciativa, la cual recae en Tim Cook, su remplazo, que si bien no lo ha hecho mal como CEO de la corporación, lejos está de mantener un liderazgo como el de Jobs en las mejores épocas.

 

De otro lado, Netflix no es en modo alguno comparable con Nokia o Blackberry, pues es una compañía que lo está dando todo por ser la mejor, por innovar de manera permanente, por fidelizar a sus clientes, por no escatimar en inversión, por mantenerse en el liderazgo del mercado y por trabajar en todos los frentes: dispositivos, contenidos y redes.

 

Al principio del año nos referimos en este blog a un análisis de Business Insider que consultó a los analistas de Citibank Jim Suva y Asiya Merchant; estos sostienen que Apple podría estar interesado en tomar el control de Netflix, para lo cual solamente necesitaría una tercera parte de los 250 millones de dólares que posee en el extranjero. Desde esta perspectiva, la actual jugada de Apple podría no ser más que una estrategia de blindaje, que le permita  tener una postura fuerte al momento de una negociación con Netflix, dejándole a los inversionistas de la OTT dos únicos caminos: vender a Apple o arriesgarse a que su mercado sea triturado en una competencia encarnizada durante los próximos años.

 

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Si tenemos en cuenta que los inversionistas de Netflix aún no han visto utilidades, posiblemente vayan a preferir el dinero en mano, para recuperar con creces su inversión, mientras la otra opción es correr el riesgo de que Apple triture el mercado de la misma forma en que lo hizo con otras empresas de tecnología en el pasado.

 

Hasta el momento no se conocen las características que tendrá la nueva plataforma de video de Apple, ni el modelo de negocio y distribución que se utilizará. Esto podría entenderse como parte del secreto corporativo que envuelve un negocio de esta magnitud o, por el contrario, como la prueba de que Apple esta propiciando una guerra psicológica y mediática para presionar a Netflix, y que en realidad podría no tener aún desarrollo alguno, un tipo de estrategia muy empleada por las compañías de Silicon Valley.

 

Ya sea comprando a Netflix o entrando por sus propios medios al negocio de las OTT de video con tarifa plana, la llegada de Apple sin duda marcará un punto de inflexión para la industria audiovisual, no solo por su indiscutible músculo financiero, sino por su gran capacidad para innovar y revolucionar los mercado en los que incursiona. La jugada constituirá un nuevo desafío para las empresas de audiovisual latinoamericanas, que tendrán que enfrentar un nuevo tipo de competencia en este segmento, y para los reguladores, que seguirán teniendo la enorme responsabilidad de proteger las industrias culturales locales.

 

Los usuarios serán los grandes beneficiados, pues recibirán una mayor oferta de contenidos, audaces y creativos, mientras que se desarrollarán posibles nuevos modelos de negocios que favorezcan al sector y logren una mayor economía de escala, que redundará en mejores tarifas para los usuarios latinoamericanos.

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