Canales y cableoperadores: ¿Matrimonio en crisis?

Canales y cableoperadores: ¿Matrimonio en crisis?
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Históricamente el concepto de televisión por suscripción ha estado íntimamente ligado a la idea de compra y venta de canales de televisión cerrada. En esencia esta simbiosis permitió que floreciera un mercado de servicios muy rentable que ha sobrevivido a casi cuatro décadas.

 

La llegada de las denominadas plataformas OTT (Over The Top) para video lineal o en demanda, ha significado un desafío sin precedentes para la industria de la televisión por suscripción, no solamente por la condición parasitaría en la que operan sobre la infraestructura de los TELCO, por la evasión de impuestos y la falta de regulación, sino por la variedad de contenidos que ofrecen, con valores muy atractivos y que dejan en condiciones de desventaja a los cableoperadores tradicionales.

 

Ante este escenario, los proveedores de contenidos, es decir los canales de televisión de pago, decidieron proteger a sus socios naturales, garantizándoles la distribución exclusiva de sus mejores programas y señales, lo cual les ha permitido sobrevivir. Sin embargo, a medida que el modelo de negocios de las OTT ha venido evolucionando, pareciera que esa lealtad está llegando a su fin y ahora algunos de los proveedores de contenidos como HBO, se encuentran mas interesados en experimentar en este segmento de negocio, que en proteger a sus aliados históricos.

 

¿Está llegando a su fin la histórica simbiosis entre canales y cableoperadores?

 

Para poder entender la situación actual que presenta este mercado, es necesario diferenciar el caso latinoamericano del resto del mundo, pues los contextos son muy distintos y con realidades históricas que no son equiparables.

 

Mientras el mercado norteamericano podría definirse como estable, creciente y seguro, el latinoamericano ha estado caracterizado por la volatilidad, los crecimientos asimétricos y las permanentes dificultades de penetración. En América Latina el ingreso per cápita es bajo, el poder adquisitivo reducido y la cultura de pago y compra inferior al de Estados Unidos. Adicionalmente, la piratería ha sido un fenómeno antiguo que ha amenazado a toda la industria y la falta de bancarización una barrera de entrada.

 

En este contexto, los cableoperadores legales se convirtieron en el soporte y apalancamiento que le permitió a la industria de contenidos del mundo entrar al mercado de Latinoamérica, encontrando en ellos unos aliados indispensables y eficientes, que han sorteado con mucho esfuerzo grandes dificultades, que van desde el orden público en países como Colombia, Honduras, México y El Salvador, la falta de garantías jurídicas y económicas en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, las dificultades geográficas en toda la región Andina, el Chaco y la Patagonia, pasando por la baja bancarización en toda la región.

 

Con el pasar de los años los canales han reconocido en los cableoperadores unos aliados a los que deben proteger, así como lo han hecho hasta ahora. No obstante, la posibilidad de comercializar directamente los contenidos mediante plataformas OTT, pareciera ser una atractiva oportunidad que algunos proveedores de señales están implementando para evitar la intermediación de los cableoperadores. Este es el caso de HBO que implementó una plataforma OTT, no solamente como un complemento para el servicio del cable (tal y como lo ofrecen otros proveedores), sino como un producto que compite directamente con sus aliados históricos. Se trata de HBO GO, un servicio que puede ser contratado directamente por los usuarios mediante su tarjeta de crédito y que no solamente se salta por completo a los TELCOS, ignorándolos en la cadena de valor, sino que se aprovechan de forma gratuita de la infraestructura de su red para prestar el servicio sin pagar contraprestación por el uso de su infraestructura, convirtiéndose en un tipo de competencia desleal y parasitaria, traicionando la confianza y amenazando el modelo de negocio de quien durante muchos años, le ayudó a penetrar un mercado que de otra forma no hubiera sido posible.

 

Si bien en los negocios prima el principio de oportunidad, la lealtad es un valor importante que hace gala de la honorabilidad de las personas, las corporaciones y las organizaciones. La gratitud es una virtud y a la vez una excelente carta de presentación; sin embargo, parece que la oportunidad de ampliar el espectro de los negocios está primando sobre estos valores y hacen que compañías como HBO prefieran experimentar en busca de nuevas oportunidades de negocios, sin importar que esto menoscabe a los que han sido durante años sus aliados.

 

Es importante reconocer que otras corporaciones como Discovery, han decidido jugársela por sus aliados históricos, respetando el modelo de televisión broadcast por suscripción como único modelo de negocios disponible para esta región. Una apuesta que en el largo plazo podría ser muy arriesgada para ellos, pues si el modelo de negocio fracasa, podrían quedarse por fuera en la región, pero que por encima de cualquier interés, se manifiesta como un acto de lealtad y gratitud con los aliados que permitieron que su negocio creciera en la que podríamos definir como la más compleja región después de África y Asia, algo que la mayoría de asociaciones y agremiaciones del cable, le reconocen a esta compañía.

 

En conclusión, si bien la aparición de las plataformas OTT se ha convertido en una significativa amenaza para todos los agentes que componen la cadena de valor de la televisión por suscripción, hasta ahora la cohesión y lealtad entre los cableoperadores y los proveedores de contenidos ha permitido que esta industria sobreviva ante los embates de una competencia desleal y parasitaria, no obstante la decisión del canal HBO de jugar en ambos terrenos, podría estar marcando un terrible precedente que de prosperar, podría significar un serio e irreversible ataque al modelo de negocio de la televisión cerrada, razón por la cual, es importante que los demás proveedores de contenidos, prefieran seguir el ejemplo de compañías como Discovery, defendiendo a sus aliados históricos, en vez de buscar competir con ellos de manera parasitaría.

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