El Uso y el abuso del reuso

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En un artículo anterior nos referimos a lo compleja ecuación que deben enfrentar los ISP (Proveedores de servicio de internet) y los cableros en la actualidad, particularmente frente a los altos costos y bajos márgenes de utilidad que deja la prestación del servicio de Internet, pues cada día se demanda más ancho de banda, pero las tarifas no crecen en el mismo porcentaje exponencial, sino que por el contrario tienden a bajar por razones del mercado y la competencia.

La primera solución que se ha planteado la industria es la colocación de CDNs (Data Center Locales), que generen copias masivas del contenido colgado en la red, es decir servidores locales con copias de la información más consumida por sus usuarios en la red, como por ejemplo Facebook, Youtube, Netflix, entre otros. Esta solución desplegada en todos los niveles ha permitido, no solo descongestionar masivamente los canales internacionales, sino que ha logrado abaratar costos, pues se calcula que el 40% del tráfico que consumen los usuarios ocurre en las redes locales, mediante el alivio que soportan los CDN.

Pero si bien el aumento del tráfico local ha sido una solución eficaz, que ha favorecido a todos los agentes de la cadena de valor incluyendo los usuarios finales, esta no ha sido la única estrategia a la que han recurrido los proveedores de Internet, pues las dificultades económicas los han obligado a buscar otras formas de reducir costos y es en este escenario que el reuso de la capacidad ofrecida pasó de ser una práctica útil, a una estrategia de la que se está abusando en exceso.

El reuso se refiere a la capacidad de conectividad vendida a un grupo de usuarios, que en realidad no es exclusiva de ellos, sino que anteriormente ya había sido vendía a otro grupo de usuarios, es decir, aprovechando que no todos los internautas navegan al mismo tiempo, es posible vender varias veces la capacidad de acceso a la red, lo cual alivia sustancialmente los costos, pues no es lo mismo que un solo usuario pague por un mega de internet, a que 5 usuarios paguen por ese mismo mega.

Aunque en apariencia el reuso pareciera ser un abuso por parte de los operadores, en esencia siempre ha existido y en general ha funcionado bastante bien, esta figura permite distinguir el servicio de acceso nominal, del servicio de acceso efectivo, el cual si se hace de forma organizada, planeada y con una eficiente gestión de las velocidades de acceso, permite que muchos usuarios puedan disfrutar de una buena velocidad a bajo cotos, gracias al subsidio que genera que otros usuarios paguen por esa misma velocidad.

Pero si bien el reuso es una manera eficaz de aprovechar mejor la capacidad para la prestación de un servicio, existen dos fenómenos que ponen en riesgo la viabilidad de esta figura. Por un lado para poder garantizar que la reventa del servicio no afecte a los usuarios finales, es necesario poseer grandes capacidades de acceso a la red, es decir el reuso es una figura eficiente a partir de 1 Gigabit, pues la cifra repartidora entre un universo significativo funciona mejor que con un grupo pequeño, es un asunto de probabilística estadística y del otro lado es necesario que los cálculos se basen en los momentos de mayor congestión para evitar que en horas pico el servicio colapse. Si estas dos variables se aplican correctamente el reuso funciona.

Lamentablemente la realidad en América Latina comienza a evidenciar que se está abusando del reuso, la aparición de miles de pequeños ISP y Cableros, la mayoría de ellos con un universo de usuarios inferior a los 2 mil clientes, necesitados de alivianar costos y que recurren al reuso sin tener las condiciones necesarias para hacerlo, han terminado desencadenando degradaciones del servicio sin precedentes, generando situaciones que atentan contra los estándares mínimos de calidad de la industria. Para muchos usuarios de zonas rurales, en donde la única opción es su pequeño proveedor local, en muchos casos inalámbrico, se ha vuelto común la imposibilidad de navegar en horas pico, pues su capacidad comprada de 0.5 o 1 mega se ve reducida casi al nivel de una antigua conexión telefónica de 56kbs o incluso menos, generando frustración y malestar.

Pero no solo ocurre en los pequeños, también se evidencia en algunas ocasiones en los grandes operadores, que, aunque cuentan con la masa crítica suficiente para garantizar buenos promedios, con el fin de ganar nuevos clientes, bajan las tarifas a mínimos operaciones y luego compensan saturando el reuso de las redes o calculando la reventa sobre horarios planos y no horas picos, por lo que el servicio solo es aceptable por fuera de los horarios de alta congestión.

La canibalización del mercado y de las tarifas es la principal causante de los abusos del reuso, pues los operadores encuentran en la reventa un mecanismo de subsidio que viabiliza costos, pero que perjudica seriamente la calidad del acceso en detrimento de su misma credibilidad como operador.

El abuso del Reuso, es una realidad en América Latina que requiere la intervención urgente de los gobiernos, de la sociedad civil encargada de la gobernanza y de los mismos ISP. Por cuenta de estos abusos estamos presenciando una involución lamentable en la calidad del acceso a Internet, que comienza perjudicando a los usuarios, pero al final termina perjudicando también a los proveedores que pierden sus usuarios por la mala calidad del servicio.

Una gestión irresponsable del reuso termina perjudicando a todos los agentes que componen la cadena de valor de Internet, pero especialmente al ISP, que, si no compite con un buen servicio, tarde o temprano experimentará la deserción de sus clientes.  

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