Internet: De Plural y colaborativa a Monopólica y restrictiva

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Desde sus orígenes Internet se planteó como una red colaborativa, ecosistema, autosustentable, participativa, distribuida y accesible para toda la humanidad, un modelo que materializó el sueño de una sociedad incluyente, diversa y plural a través de la tecnología.

Si bien, actualmente Internet tecnológicamente continúa manteniendo los principios rectores de su fundación, con el paso del tiempo dejó de ser un espacio diverso, para convertirse en una estructura de acumulación de poder, alcanzando preocupantes niveles de concentración que comprometen el espíritu original con el que se fundó la gran red mundial de información.

 

¿Por qué la Internet actual no se parece a la Internet Original?

Por: Gabriel E. Levy B

www.galevy.com

 

Aunque la Red sigue utilizando el mismo protocolo TCP/IP que hizo posible el proyecto Arpanet[1], y se sigue tratando en esencia de procesos comunicacionales, el Internet que hoy en día utilizamos y que están conociendo las nuevas generaciones es completamente diferente en su forma, fondo, aplicaciones, dispositivos, procesos, nodos y estructura.

Es importante recordar que Internet no tiene dueño[2], ni tampoco principio o final, no existen nodos más importantes que otros y cualquiera que lo desea puede sumarse, la posibilidad de crear un website es abierta y universal, al igual que adquirir una dirección IP o un dominio. Este modelo libre, democrático e inclusivo generó en los primeros años de la red una explosión de sitios y contenidos diversos. Universidades, bibliotecas, museos, gobiernos, embajadas, organizaciones, comercios, empresas y personas creaban su espacio en la red para compartir con el mundo información e intercambiar experiencias, pudiéndose definir con una aventura exploratoria variopinta y heterogénea de acceso a la información.

Una Red Concentrada en unos pocos

Para finales de la década de los 90, ninguno de los servicios disponibles en Internet superaba el 5% del tráfico total global, y para el año 2009 ninguno alcanzaba el 10%. Pero en 2019, solo Netflix respondió por el 15% del tráfico global; YouTube, por el 11,4%; el conglomerado de todos los servicios de Google acumuló alrededor del 18% y Facebook, con WhastApp, e Instagram, alcanzó el 11% de todo el tráfico de la Red. Esto significa que para 2019 aproximadamente el 45% del tráfico total de Internet está concentrado en 3 compañías (Norte Americanas), cifra que para 2022 podría superar el 50%, todo lo anterior está basado en cifras oficiales de Alexa (Amazon) y en estudios comparados publicados por el portal Statista[3] y por The Global Internet Phenomena Report[4].

En síntesis, casi la mitad del tráfico generado en Internet pasa por las manos de 3 compañías, todas ellas con origen en el mismo país, los que constituye una concentración peligrosa de servicios que distorsiona significativamente el principio de diversidad que inspiró la red en sus inicios. Aquellas épocas en que los usuarios visitaban en una misma sesión decenas de páginas web con múltiples servicios, en una especie de navegación libre y espontánea, pareciera estar desapareciendo para dar paso a un consumo hegemónico de servicios concentrados en un muy limitado número de plataformas.

Una Red frívolas de selfies y las Fake News

Si bien la red del conocimiento y la información sigue existiendo, el contenido que se lleva el protagonismo no es ni el de las bibliotecas o el de los museos, pues en términos generales los medios sociales con sus publicaciones frívolas y las Fake News que circulan por sus algoritmos, se convirtieron en las principales fuentes de consulta y tráfico por parte de los internautas, incluso para muchas personas la única internet que utilizan es de la Facebook, Instagram y WhatsApp, utilizando pocas veces los navegadores o en incluso en muchos casos de forma inexistente.

Una Red de redes locales

Una de las principales características del Internet que usamos actualmente es que la mayor parte del tráfico consumido por los usuarios es en realidad tráfico local. Esto se da porque los grandes generadores de datos (Netflix, Google, Facebook, etc.) instalan un tipo de data centers, centros subsidiarios para la redistribución de los datos, denominados CDN, en las sedes de los proveedores de Internet. En dichos centros se hospedan copias exactas y continuamente actualizadas de la información disponible en sus servidores centrales.

De esta manera cuando un usuario ve una película en Netflix o un video en YouTube, este se encuentra almacenado en un servidor local cerca de la ciudad del usuario, no en California, y el tráfico que genera no sale de la red privada del proveedor. Según cifras oficiales de Akamai, para el año 2017 el 57% del tráfico promedio que consumen los usuarios es de tipo local y no sale a redes internacionales y se estima que para el año 2022 esta cifra superará el 69%.

Una red de video

Pensar que el video se podría reproducir en Internet durante la década de los 90 parecía una utopía, un asunto tecnológico casi imposible de resolver. No obstante, para los primeros años del siglo XXI el video ya representaba el 5% del tráfico total de la red, y para 2018 el 57,7% del tráfico total generado en la red corresponde a video, del cual aproximadamente el 30% se distribuye por plataformas de origen estadounidense.

Podríamos afirmar que Internet se convirtió en una red de videos, un tipo de contenido que sin duda es el nuevo rey del ciberespacio. No solo se trata de Netflix y YouTube; medios sociales como Facebook e Instagram cada vez más apuntan a privilegiar la producción y distribución de video.

Ya poco queda de aquellos insipientes primeros pasos del HTML que solo transportaba texto y una que otra foto. Ahora prácticamente todos los contenidos disponibles en la red de una u otra forma involucran video.

Una Red móvil y portable

En sus inicios internet fue una red de puntos y conexiones fijas, ya fuera telefónicamente o por cables sofisticados, en esencia las oficinas, casa y cafés eran por excelencia el punto de conexión a la red. Con la aparición del Smartphone esta tendencia cambió, durante los primeros años de este siglo las conexiones móviles no alcanzaban el 10% pero ya para la segunda década superaban el 20% y según estimaciones de Amazon para principios de la tercera década las redes móviles superarán las fijas en tráfico, una vez se consolide el 5G.

En la actualidad las personas llevan Internet en su bolsillo, un Internet nómada, portable y móvil, que acompaña todas las actividades cotidianas y hace presencia permanente en la vida de las personas, ya sea en un autobús, una cafetería, el parque, la calle y lo que parecía imposible: Los aviones.

Una Red convergente, multiplataforma y de las cosas

La relación entre computador e Internet durante el siglo pasado fue indisoluble, muy pocos equipos diferentes a un computador tradicional podían conectarse a Internet. Con el paso del tiempo el fenómeno de la digitalización permitió que prácticamente todos los aparatos pudieran computarizarse y esto derivó en que muchos de ellos hoy están conectados a internet, algunos simplemente como interfaces de usuarios humanos y otros de manera autónoma cumpliendo tareas específicas para las que fueron diseñadas, razón por la cual compartimos una red con otras personas y cosas, es decir que ya no es solo una red social, de comunicación entre personas.

Una red censurada y controlada por los gobiernos

Regímenes autoritarios como el de Cuba, Rusia, China, Corea del Norte, Venezuela, Sudan o Siria, se han convertido en una piedra en el zapato para la libre circulación de información y contenidos por la red, pudiendo caracterizarse este fenómeno como un cúmulo de barreras y filtros geolocalizados, que restringen el flujo abierto y espontáneo de información, convirtiendo a la red en muchos países, en un instrumento para la propaganda oficial

Una red de boots y robots

Si nos concentramos en la información que se distribuye por Internet, ya sean correos electrónicos, publicaciones en sitios web y blogs, noticias, entre otras muchas fuentes, encontramos que, de acuerdo con un informe presentado en febrero de 2017 por la consultora de seguridad Imperva, el 51,8% de esta información ha sido producida por boots o algoritmos automatizados (robots), y solo el 48,2% proviene de fuentes humanas. En el caso de los contenidos automatizados, el mismo estudio concluye que alrededor del 28,9% tienen un propósito ilegal, como spam, hackear cuentas, robar datos y distribuir noticias fakes, las tan de moda noticias falsas.

Lo anterior nos llama a comprender que estamos ante una red plagada de información automática, mucha de ella irrelevante, repleta de información basura, inexacta y mal intencionada.

En conclusión, hoy en día navegamos una red altamente concentrada, la cual, si bien no debería pertenecer a alguien en particular, en la práctica su tráfico y contenidos están concentrados en tres grandes grupos económicos de origen Norte Americano, mientras los contenidos consumidos por los usuarios son cada vez más frívolos y el video se erige como el gran rey de la selva digital.

El ecosistema de la red está hoy en día compuesto por muchos contenidos automatizados, en una estructura de conectividad que se podría definir como portable, móvil y convergente, la cual compartimos con aparatos y cosas, en donde aún se conservan algunos rasgos de su dimensión original colaborativa.

Se puede afirmar sin temor a equivocarse, que muy poco queda de aquella red plural, diversa y experimental, que ahora se concentró en unos pocos agentes de mercado.

 

[1] Artículo Andinalink sobre la historia de Arpanet
[2] Artículo: ¿Quiénes son los verdaderos dueños de Internet?
[3] Portal de Información Statista
[4] The Global Internet Phenomena Report

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