La inteligencia artificial agota la memoria RAM del mundo

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La revolución de la inteligencia artificial tiene un costo que pocos calcularon: está dejando al mundo sin memoria RAM. Los tres fabricantes que controlan el 95% de la producción mundial, Samsung, SK Hynix y Micron, han volcado sus plantas hacia un producto de altísimo margen llamado HBM (High Bandwidth Memory), la memoria especializada que mantiene vivos los centros de datos de IA.

El resultado es una escasez que ya se siente en las tiendas de tecnología, en las líneas de ensamblaje de automóviles y en los presupuestos de miles de empresas.

Los precios de la RAM convencional subieron hasta un 172% en 2025, y quienes siguen el mercado de cerca no ven alivio antes de 2027.

Por qué la IA necesita tanta memoria

Por: Gabriel E Levy B

Para entender la crisis hay que saber cómo funciona la inteligencia artificial por dentro. Los grandes modelos de lenguaje, como los que están detrás de ChatGPT o los asistentes de voz, almacenan miles de millones de datos que deben moverse constantemente entre la memoria y los procesadores.

Ese movimiento de datos, más que el cálculo en sí, es lo que más tiempo consume y lo que limita la velocidad del sistema.

La memoria HBM fue diseñada para resolver ese problema. En lugar de un chip plano y convencional, apila varias capas de memoria en vertical, conectadas por miles de canales simultáneos.

El resultado es una velocidad de transferencia de datos de 8 terabytes por segundo, frente a los 100 gigabytes por segundo de la memoria DDR5 que usa un computador normal.

Es, en términos prácticos, ochenta veces más rápida.

Las cifras de consumo dicen el resto. Un chip NVIDIA H100 lleva 80 GB de HBM3. Su sucesor, el B200, incorpora 192 GB. Un servidor de IA con ocho chips B200 consume 1,44 terabytes de HBM solo en sus tarjetas gráficas, mientras que un servidor de oficina convencional usa cero.

El agravante es que producir un gigabyte de HBM requiere cuatro veces más capacidad fabril que producir un gigabyte de DDR5 normal. Cada oblea de silicio que va a IA es una oblea que no va al portátil de un estudiante ni al teléfono de alguien en Bogotá o Ciudad de México.

La inversión en infraestructura de IA de las grandes tecnológicas, Amazon, Microsoft, Google, Meta y Oracle entre otras, rondará los 600.000 millones de dólares en 2026, y tres cuartas partes de ese dinero van a centros de datos.

El mercado de HBM pasó de 17.000 millones de dólares en 2024 a unos 34.000 millones en 2025.

Toda la producción ya está comprometida hasta bien entrado ese año.

El propio CEO de Micron admitió en marzo de 2026 que sus clientes más importantes solo reciben entre la mitad y dos tercios de la memoria que piden.

Tres fabricantes al límite

SK Hynix fue la empresa que apostó antes y más fuerte por la HBM, y hoy lidera el mercado con entre el 53% y el 62% de la cuota global.

Suministra cerca del 90% de la memoria que usa NVIDIA. Esa ventaja le permitió superar a Samsung como mayor vendedor de chips de memoria del mundo en 2025, algo que jamás había pasado.

Sus ingresos anuales de ese año llegaron a 67.900 millones de dólares, con un margen operativo del 49%.

Tiene comprometida una inversión de más de 107.000 millones en expansión, pero la primera de sus nuevas plantas no arrancará hasta 2027.

Samsung tuvo un periodo complicado. Durante año y medio no logró pasar las pruebas de calificación de NVIDIA para su memoria HBM3e, lo que la dejó con apenas un 17% del mercado HBM a mitad de 2025. Aprobó finalmente en septiembre de ese año y desde entonces enfocó todos sus recursos en la siguiente generación, llamada HBM4, donde según reportes de la industria obtuvo las mejores notas en velocidad y eficiencia energética. Para 2026 planea triplicar sus ventas de HBM y ampliar su capacidad fabril a la mitad.

Micron, la empresa estadounidense que completa el trío, pasó de tener entre el 4% y el 7% del mercado HBM en 2024 al 21% en 2025. La señal más elocuente de hacia dónde va el sector la dio a principios de 2026, cuando canceló su marca de memoria para consumidores, Crucial, para liberar capacidad productiva y destinarla a clientes de IA. Ha prometido invertir 200.000 millones de dólares en instalaciones en Estados Unidos, aunque esas fábricas no producirán a plena escala antes de 2027 o 2028.

Los consumidores pagan la factura

La consecuencia más directa para el ciudadano de a pie es el precio. Los kits de 32 GB de memoria DDR5 pasaron de costar unos 80 dólares a más de 430 a lo largo de 2025. La DDR4, que ya se consideraba tecnología madura y barata, subió entre un 100% y un 150% porque, con la escasez, hasta los modelos más viejos se vuelven escasos. Los distribuidores pasaron de tener 31 semanas de inventario disponible a apenas 8, y los pedidos nuevos se cotizan con más de un año de espera.

El efecto se traslada a los productos finales. La memoria representa ahora el 35% del costo de materiales de un computador, cuando antes era el 15% o 18%. Los grandes fabricantes de PC anunciaron subidas de precios de entre el 15% y el 20%.

Los análisis del mercado prevén que las ventas de computadores caigan entre un 9% y un 11% en 2026, y las de smartphones entre un 7% y un 9%.

Los teléfonos económicos, los que cuestan menos de 100 dólares y son los más vendidos en mercados emergentes, podrían registrar una caída del 31% en envíos globales.

La industria automotriz también está en problemas. Los vehículos modernos llevan cada vez más chips de memoria para sus sistemas de conducción asistida, pantallas de infoentretenimiento y sensores. Pero el sector automotriz representa menos del 10% del mercado mundial de chips y no tiene poder para competir con las órdenes de compra de Meta o Google. Varios fabricantes estiman en miles de millones de dólares los sobrecostos que enfrentarán en 2026.

Impacto en Latinoamérica

América Latina recibirá el golpe con muy pocas defensas. La región no produce ni un chip de memoria, depende totalmente de importaciones asiáticas y su capacidad de manufactura electrónica es mínima. Eso la deja expuesta en varios frentes al mismo tiempo.

El más inmediato es el de los precios de los teléfonos. En Colombia, México, Perú, Bolivia y la mayoría de los países latinoamericanos, entre el 60% y el 70% de las ventas de smartphones corresponde a modelos que cuestan menos de 200 dólares. Es el segmento que más va a sufrir, porque es el que más depende de una memoria barata y abundante. Con la caída proyectada del 31% en los envíos de ese tipo de dispositivos, millones de personas van a tener más dificultades para renovar su teléfono o adquirir su primer smartphone. En una región donde el teléfono móvil es la principal, y muchas veces la única, puerta de entrada a internet, eso no es un problema menor.

El segundo impacto golpea a empresas y entidades públicas. Las pymes, las universidades, los hospitales y los gobiernos que necesiten comprar o ampliar equipos de cómputo van a encontrar precios más altos y tiempos de entrega más largos. En países donde las licitaciones públicas se planifican con un año o más de anticipación, el alza puede dejar obsoletas las partidas presupuestales antes de que se ejecuten.

El tercer efecto llega por la vía de los servicios digitales. Los centros de datos en Brasil, México y Chile, que concentran la mayor parte de la infraestructura de nube en la región, necesitan renovar sus servidores para absorber el crecimiento del tráfico digital. Con la memoria más cara y escasa, sus costos operativos suben, y esos costos tarde o temprano llegan a las tarifas que pagan las empresas y los usuarios por almacenamiento en línea, plataformas SaaS y servicios de computación.

Hay además una amenaza más silenciosa. Las restricciones de exportación de Estados Unidos han dejado a China sin acceso a los chips de memoria más avanzados, lo que podría llevar a fabricantes chinos a volcar en los mercados latinoamericanos memorias de generaciones anteriores a precios artificialmente bajos. Eso podría desplazar opciones de mayor calidad y profundizar la dependencia tecnológica de la región respecto de proveedores sobre los cuales no tiene ningún tipo de influencia.

La geopolítica complica las cosas

Las tensiones entre Washington y Pekín han añadido otra capa de incertidumbre al mercado. Las restricciones de exportación estadounidenses bloquean el acceso chino a la memoria HBM más avanzada. El principal fabricante chino de DRAM trabaja en su propia versión de HBM con producción masiva prevista para 2026, pero la brecha tecnológica con SK Hynix o Micron se estima en entre seis y ocho años, y sin acceso a los equipos de litografía de última generación ese rezago es muy difícil de acortar.

China ha respondido restringiendo exportaciones de galio, germanio y tierras raras, materiales que son insumos necesarios para fabricar semiconductores. El resultado es que el mercado global de memoria opera hoy bajo una lógica que mezcla la competencia comercial con la rivalidad geopolítica, y esa combinación no es buena para la estabilidad de los precios ni para los países que, como los latinoamericanos, están en el extremo receptor de la cadena.

Podría mejorar la situación

Hay factores que pueden aliviar la crisis, aunque ninguno actuará de forma inmediata. En el terreno tecnológico, ya está en producción inicial la nueva generación de HBM, con el doble de ancho de banda que la anterior. También se están desarrollando estándares de interconexión que permitirían compartir grandes bloques de memoria entre servidores, reduciendo la presión sobre la producción. Algunas técnicas de software permiten reducir el consumo de memoria de los modelos de IA entre un 60% y un 80%, aunque la tendencia histórica es que los modelos siempre crecen más rápido que los ahorros.

Del lado de la oferta, las inversiones anunciadas son de una escala que no tiene precedente en la historia del sector, pero construir una fábrica de semiconductores tarda entre tres y cinco años. Las plantas que SK Hynix, Samsung y Micron están levantando ahora mismo en Corea, Estados Unidos y Japón no van a producir en volumen antes de 2027 o 2028. Hasta entonces, la escasez y los precios altos seguirán siendo la norma.

Conclusiones

Esta crisis no es un accidente ni una turbulencia pasajera. Es la consecuencia lógica de un cambio tecnológico que llegó mucho más rápido de lo que la industria podía asimilar. En menos de tres años, la inteligencia artificial pasó de ser un experimento académico a convertirse en la prioridad de inversión número uno de las empresas más grandes del planeta. La cadena de suministro de memoria no estaba preparada para ese salto, y ahora todo el mundo paga las consecuencias.

Lo que resulta más revelador es que los fabricantes no tienen ningún incentivo para revertir el rumbo. Producir HBM es exponencialmente más rentable que producir DDR5 para un consumidor ordinario. Mientras esa ecuación no cambie, el silicio irá donde está el dinero, que hoy está en los centros de datos de IA, no en el portátil de un universitario.

Para América Latina, la crisis tiene una dimensión adicional que merece atención. La región lleva décadas en el rol de consumidora de tecnología que otros diseñan, fabrican y ponen precio. Esta escasez vuelve a demostrar el costo de esa posición. No tener ningún eslabón propio en la cadena de los semiconductores significa no tener margen para protegerse cuando el mercado global se desajusta.

La soberanía tecnológica no es un concepto reservado para discursos. Es una palanca concreta de desarrollo económico. Los países que en los próximos años logren construir capacidades en diseño de chips, empaquetado avanzado o materiales críticos tendrán una posición distinta frente a crisis como esta. Los que no lo hagan seguirán dependiendo de que las fábricas en Seúl o en Idaho decidan cuánta memoria les toca.

REFERENCIAS

  • Reportes de mercado DRAM y HBM, 2025-2026.
  • Global Memory Shortage Crisis: Market Analysis and Impact on Smartphone and PC Markets in 2026.
  • Micron Technology. Fiscal Q1 2026 Earnings Call Prepared Remarks.
  • SK Hynix. 2026 Market Outlook: HBM-led Memory Supercycle.
  • Memory crisis latest: What we learned from the world’s top producers, marzo de 2026.
  • Tom’s Hardware. Here’s why HBM is coming for your PC’s RAM.
  • Memory Shortages To Last Till At Least Q4 2027.
  • Global smartphone shipments to fall 7% in 2026 amid memory constraints.

BISI, Bloomsbury Intelligence and Security Institute. Global RAM Shortage and Price Hikes: Causes, Consequences, and Outlook.

  • Yole Group. Memory market surges beyond expectations: almost $200 billion in 2025 driven by HBM and AI.
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