Un sector billonario que no logra conectar al mundo

Compartir

Este Artículo está patrocinado Por:

La industria que sostiene la vida digital moderna genera más de un billón de dólares anuales, pero enfrenta una paradoja existencial: mientras el tráfico de datos se multiplica sin cesar, sus márgenes se desploman y 2.600 millones de personas siguen desconectadas.

La paradoja de un sector próspero en permanente crisis

Por: Gabriel E. Levy B.

El sector de las telecomunicaciones atraviesa una encrucijada histórica. Produce ingresos característicos de una industria madura, pero al mismo tiempo se ve obligado a ejecutar inversiones propias de un entorno en transformación profunda.

La inteligencia artificial abre la posibilidad de oportunidades valoradas en decenas de miles de millones de dólares, aunque también plantea el riesgo de concentrar aún más poder en las grandes plataformas tecnológicas.

La ola de fusiones corporativas aporta la escala necesaria para competir, pero puede reducir la competencia y elevar los costos para los usuarios finales.

Entretanto, una de cada tres personas del planeta todavía no ha tenido su primera conexión a internet.

La pregunta central ya no es si la industria se transformará, sino quién capturará la mayor parte del valor generado por esa transformación.

Los próximos años serán determinantes para saber si los operadores tradicionales logran reconvertirse en actores esenciales de la economía digital o si terminan relegados al rol de meras autopistas de datos dentro de un ecosistema que ayudaron a construir, pero sobre el cual han perdido control.

Para los 2.600 millones de personas que aún permanecen desconectadas, el resultado no es una discusión abstracta, sino lo que definirá la diferencia entre integrarse al siglo XXI o quedar definitivamente marginados.

Entre la presión financiera de las grandes plataformas tecnológicas, una ola de fusiones sin precedentes, la revolución de la inteligencia artificial y una brecha digital que se resiste a cerrarse, los operadores de telecomunicaciones e ISP, es decir los proveedores de servicios de internet, atraviesan la transformación más profunda de su historia.

Lo que ocurra en los próximos cinco años definirá quién controla la infraestructura sobre la cual descansa el siglo XXI.

Panorama Global: Un billón de dólares y márgenes que se evaporan

El mercado global de servicios de telecomunicaciones alcanzó 1,1 billones de dólares en 2023, según PwC, con un crecimiento del 4,3% interanual.

La cifra impresiona hasta que se observa la letra pequeña: la proyección a 2028 apenas supera el 2,9% anual de crecimiento, por debajo de la inflación en la mayoría de los mercados.

Dicho de otro modo, el sector crece en términos nominales, pero se encoge en términos reales.

El ingreso promedio por usuario, conocido como ARPU y que es la métrica más vigilada de la industria, desciende un 2% anual y las proyecciones de PwC no anticipan reversión antes de 2029.

La explicación de esta erosión tiene nombre propio: las plataformas OTT.

Netflix, YouTube, WhatsApp, Zoom y Meta transportan sus servicios sobre redes que los operadores construyeron con inversiones multimillonarias, pero capturan la mayor parte del valor económico.

El mercado OTT superó los 575.000 millones de dólares en 2024 IMARC y crece a tasas del 20% anual, mientras que los ingresos de los operadores apenas se mueven.

Entre 2012 y 2025, el tráfico de datos móviles creció más del 50% anual; los ingresos por servicios de telecomunicaciones crecieron apenas un 1% al año.

La asimetría es brutal.

El resultado financiero se refleja en recortes dolorosos.

La inversión de capital del sector cayó un 7,7% interanual hasta los 294.600 millones de dólares en el periodo anualizado a tercer trimestre de 2024.

El empleo global en telecomunicaciones se redujo un 1,5%, hasta 4,45 millones de trabajadores.

Business Wire PwC resume la situación con una frase demoledora:

“Prácticamente todo el efectivo que genera la industria es absorbido por inversiones de capital, dividendos y servicio de deuda”.

La ola de fusiones más grande en una década

Ante márgenes cada vez más estrechos, los operadores han encontrado una respuesta: fusionarse.

El valor de las operaciones de fusión y adquisición en telecomunicaciones se disparó a 126.000 millones de dólares en 2024, más de cinco veces el nivel registrado en los primeros tres trimestres de 2023.

Deloitte proyecta unas 400 operaciones para 2025 y calcula que dos tercios del valor se concentrarán en megafusiones de escala.

Los movimientos recientes reconfiguran mercados enteros.

Verizon acordó la compra de Frontier Communications por 20.000 millones de dólares, lo que suma 7,6 millones de hogares con fibra óptica.

En Reino Unido, Vodafone y Three, completaron su fusión para crear VodafoneThree, el mayor operador móvil británico con 28,8 millones de clientes y un compromiso de inversión de 11.000 millones de libras en redes 5G durante la próxima década.

Charter Communications adquirió Cox por unos 34.500 millones de dólares en una de las mayores operaciones de banda ancha de la historia.

En Europa, Telecom Italia vendió su red fija al fondo KKR y con ello sentó un precedente para la separación entre infraestructura y servicios.

La lógica es clara: un operador europeo promedio atiende 4,5 millones de suscriptores, mientras que uno estadounidense atiende 95 millones y uno chino llega a 400 millones.

Sin escala, competir resulta cada vez más difícil.

La inteligencia artificial transforma y presiona las redes

Si hay un elemento que está reconfigurando al mismo tiempo las oportunidades y los riesgos del sector, ese es la inteligencia artificial.

Por una parte, la IA permite a los operadores administrar redes hasta cuatro veces más extensas con el mismo personal humano, anticipar fallos con niveles de precisión superiores al 94% y disminuir los costos operativos entre un 20% y un 40%.

Deutsche Telekom desarrolló “RAN Guardian”, un agente basado en IA que identifica y corrige incidencias en la red de forma autónoma.

Vodafone, junto con Google Cloud, gestiona más de 45 millones de interacciones mensuales mediante su chatbot TOBi.

Bharti Airtel procesa 2.500 millones de llamadas al día con su sistema antifraude sustentado en inteligencia artificial.

Al mismo tiempo, el auge de la IA generativa, que abarca desde herramientas como ChatGPT hasta los gigantescos centros de datos utilizados para entrenar estos modelos, está impulsando una demanda de ancho de banda que crece de manera exponencial.

Las adquisiciones de capacidad en centros de datos aumentaron un 330% entre 2020 y 2024, según Zayo.

CoreSite señala que solo diez compradores, principalmente gigantes tecnológicos como Microsoft, Google, Amazon y Meta, concentran el 62% de todas las compras de capacidad.

McKinsey calcula que la demanda mundial de centros de datos podría triplicarse hacia 2030, alcanzando al menos 170 gigavatios.

Por su parte, la Agencia Internacional de Energía estima que el consumo eléctrico de estas infraestructuras pasará de 415 teravatios-hora en 2024 a 945 en 2030.

El caso de Lumen Technologies muestra lo que puede suceder cuando un operador logra posicionarse estratégicamente: la compañía aseguró más de 8.000 millones de dólares en contratos de fibra óptica con Microsoft, Amazon, Google y Meta, y su cotización bursátil aumentó más del 300%.

McKinsey calcula que la conectividad de fibra destinada a nuevos centros de datos representa una oportunidad de entre 30.000 y 50.000 millones de dólares hacia 2030.

Sin embargo, el riesgo es que los gigantes tecnológicos terminen desarrollando su propia infraestructura, dejando a los operadores tradicionales relegados al papel de simples proveedores de conectividad básica.

2.600 millones de personas continúan sin acceso a internet

Mientras la industria discute sobre rentabilidad e inteligencia artificial, 2.600 millones de personas, equivalentes al 32% de la población mundial, aún no cuentan con acceso a internet (ITU), según cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones publicadas en noviembre de 2024.

La brecha es enorme: la penetración alcanza el 93% en los países de altos ingresos (Statista) y apenas el 27% en las economías de bajos ingresos (ITU).

En África, solo el 38% de la población está conectada (ITU).

De los 2.600 millones de personas desconectadas, 1.800 millones viven en zonas rurales.Principio del formulario

Final del formulario

La brecha no es solo de acceso, sino también de calidad y precio. La velocidad promedio de descarga en los países menos desarrollados ronda los 30 Mbps, Fair Internet Report frente a los 205 Mbps de las naciones del G7.

El coste de la banda ancha fija consume el 30% del ingreso mensual en países de bajos ingresos, mientras que en las economías avanzadas representa apenas el 1-2%.

En África, la conexión móvil cuesta 14 veces más que en Europa, una brecha que lejos de reducirse se ha ampliado respecto al año anterior.

Starlink, la constelación de satélites de SpaceX, ha emergido como un actor disruptivo: ya opera en más de 100 países, tiene más de 8.600 satélites en órbita y ofrece velocidades medias de 45 a 106 Mbps en mercados africanos.

Sin embargo, sus tarifas siguen resultando prohibitivas para las poblaciones más vulnerables.

La promesa de conectividad universal para 2030, que es un objetivo formal de Naciones Unidas, luce cada vez más lejana: la UIT reconoce que el mundo avanza «a paso lento cuando debería correr».

El campo de batalla regulatorio se reconfigura

La regulación del sector vive su propio terremoto.

En Estados Unidos, la neutralidad de la red fue restaurada por la FCC en abril de 2024, pero un tribunal federal la anuló en enero de 2025.

Con el nombramiento de Brendan Carr como presidente de la FCC bajo la administración Trump, el regulador ha emprendido una campaña masiva de desregulación y ha eliminado más de 1.100 normas en su iniciativa «Delete, Delete, Delete».

En la práctica, la neutralidad de la red federal está muerta.

En Europa, el debate sobre si las grandes plataformas tecnológicas deben pagar por usar las redes de los operadores, el llamado «fair share», dominó la agenda durante años, pero la Comisión Europea descartó finalmente imponer pagos obligatorios.

América Latina: el gigante desigual con héroes inesperados

El sector de telecomunicaciones en América Latina generó 550.000 millones de dólares en valor económico en 2024, equivalente al 8,2% del PIB regional, según la GSMA.

Con unos 485 millones de suscriptores móviles únicos y una penetración de internet del 74,6%, la región muestra avances significativos, pero profundamente desiguales.

Chile lidera la conectividad con un 94,5% de penetración y velocidades de descarga cercanas a los 280 Mbps, superiores incluso a las de Estados Unidos.

Uruguay destaca por su despliegue casi universal de fibra óptica a través de Antel, la operadora estatal.

En el extremo opuesto, Haití no alcanza el 50% de penetración, Guatemala apenas supera el 56% y Honduras ronda el 65%.

La brecha urbano-rural es dramática: el 77% de los hogares urbanos tiene internet, frente a solo el 38% de los rurales, según la CEPAL.

El mapa corporativo de la región está en plena revolución

Telefónica ha anunciado su retirada de prácticamente toda América Latina y vende sus operaciones en Argentina, Colombia, Perú, Uruguay, Ecuador, Chile y Venezuela para concentrarse en España, Alemania, Reino Unido y Brasil.

Millicom, conocida como Tigo, ha sido el principal comprador y adquirió las operaciones colombianas y uruguayas.

América Móvil, el conglomerado de Carlos Slim, mantiene su posición dominante con 323 millones de suscriptores inalámbricos y crece a un ritmo constante del 6,6% en ingresos por servicios.

La problemática del 5G

El desarrollo de las redes 5G avanza con ritmos desiguales entre los distintos países: hacia finales de 2024 se contabilizaban 76 millones de accesos 5G, casi el doble en comparación con el año anterior.

Brasil lidera la adopción, con más de siete infraestructuras comerciales en funcionamiento y con el volumen más alto de espectro radioeléctrico adjudicado para esta tecnología en la región.

En Colombia muchos de los ganadores de segmentos de espectro aún no comienzan operaciones, dejando a Claro del grupo Slim como el gran y casi único proveedor nacional de servicios de conectividad en 5G.

México, en cambio, enfrenta un contexto de incertidumbre tras la eliminación del Instituto Federal de Telecomunicaciones y la posterior anulación de su principal licitación de espectro 5G en enero de 2025.

Uno de los fenómenos más relevantes en la región es la expansión acelerada de los pequeños proveedores de internet, en países como Colombia son los mayores actores en la disminución de la brecha digital en regiones apartadas.

En Brasil, más de 9.500 ISP de menor escala concentran más del 60% de los enlaces de fibra óptica del país y encabezan la prestación del servicio en 3.500 de los 5.570 municipios brasileños, donde con frecuencia brindan niveles de desempeño superiores a los de las grandes compañías.

En Argentina, más de 1.500 pymes y cooperativas llevan conectividad a poblaciones que los operadores de mayor tamaño excluyen de sus planes de inversión.

Estos actores se agruparon recientemente en la alianza regional ALT+ y se han convertido en una de las historias de éxito más subestimadas del ecosistema global de telecomunicaciones.

Un porvenir que demanda decisiones urgentes

El sector de las telecomunicaciones atraviesa una encrucijada histórica. Produce ingresos característicos de una industria madura, pero al mismo tiempo se ve obligado a ejecutar inversiones propias de un entorno en transformación profunda.

La inteligencia artificial abre la posibilidad de oportunidades valoradas en decenas de miles de millones de dólares, aunque también plantea el riesgo de concentrar aún más poder en las grandes plataformas tecnológicas.

La ola de fusiones corporativas aporta la escala necesaria para competir, pero puede reducir la competencia y elevar los costos para los usuarios finales. Entretanto, una de cada tres personas del planeta todavía no ha tenido su primera conexión a internet.

En Conclusión, La pregunta central ya no es si la industria se transformará, sino quién capturará la mayor parte del valor generado por esa transformación.

Los próximos años serán determinantes para saber si los operadores tradicionales logran reconvertirse en actores esenciales de la economía digital o si terminan relegados al rol de meras autopistas de datos dentro de un ecosistema que ayudaron a construir, pero sobre el cual han perdido control.

Para los 2.600 millones de personas que aún permanecen desconectadas, el resultado no es una discusión abstracta, sino lo que definirá la diferencia entre integrarse al siglo XXI o quedar definitivamente marginados.

Los operadores de telecomunicaciones y los ISP atraviesan la mayor transformación de su historia, impulsada por la presión de las grandes plataformas tecnológicas, una ola de fusiones sin precedentes, la expansión de la inteligencia artificial y una brecha digital que aún persiste.

La inteligencia artificial abre oportunidades valoradas en decenas de miles de millones de dólares, pero también puede concentrar más poder en las grandes tecnológicas.

El sector se encuentra así en una encrucijada: genera ingresos de una industria madura, pero necesita realizar inversiones propias de una transformación profunda.

El resultado definirá si los operadores logran convertirse en actores centrales de la economía digital o si quedan relegados al papel de simples carreteras de datos.

Scroll al inicio
Abrir chat
1
Escanea el código
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte? Contáctanos y te atenderemos directamente