La empresa noruega 1X agotó en apenas cinco días las diez mil unidades de NEO, su robot humanoide doméstico, a pesar de que cuesta 20.000 dólares y depende de operadores humanos que lo controlan a distancia. La escena resume el momento que vive esta industria: el entusiasmo de inversionistas y compradores desborda por mucho las capacidades reales de unas máquinas que todavía no logran ejecutar con solvencia las tareas básicas de una casa.
Una promesa que agota preventas
Por: Gabriel E. Levy B.
Los fabricantes de robots humanoides atraviesan su mejor momento comercial. La consultora Omdia calcula que los envíos mundiales superaron las 13.300 unidades en 2025, casi seis veces los del año anterior. El capital acompañó la euforia: los fondos de riesgo destinaron 6.100 millones de dólares al sector solo en 2025, según MIT Technology Review, y la estadounidense Figure alcanzó una valoración de 39.000 millones tras una ronda que superó los 1.000 millones. Gigantes como Boston Dynamics y decenas de compañías chinas compiten por el mismo premio. Elon Musk promete que Tesla venderá su robot Optimus al público hacia 2027 por un precio de entre 20.000 y 30.000 dólares. La noruega 1X ya despacha su modelo NEO a los primeros compradores, mientras Figure prueba su humanoide en casas seleccionadas de Estados Unidos. Si los anuncios se cumplen, miles de hogares convivirán con estas máquinas antes de finalizar la década. El problema aparece cuando revisamos la letra menuda de lo que en realidad saben hacer.
Una destreza que no llega
Las capacidades reales distan mucho de la publicidad. Cuando la revista TIME visitó los laboratorios de Figure en 2025, el robot falló dos veces seguidas al intentar cargar una lavadora y dobló las toallas con torpeza evidente. El propio Musk reconoció en enero de 2026 que ningún Optimus realizaba trabajo útil en las fábricas de Tesla. Boston Dynamics admitió que la demostración de su nuevo Atlas en la feria CES de 2026 estuvo controlada por operadores. El NEO de 1X ejecuta por cuenta propia solo tareas elementales, como traer objetos o apagar luces, y delega el resto en teleoperadores, personas que lo manejan a distancia con visores de realidad virtual desde las oficinas del fabricante. Los nuevos modelos de visión, lenguaje y acción, sistemas de inteligencia artificial que traducen lo que la máquina percibe en movimientos físicos, mejoraron la coordinación general, aunque siguen fallando ante situaciones imprevistas. El veterano robotista Rodney Brooks, cofundador de la empresa que creó la aspiradora Roomba, recuerda que la mano humana posee unos 17.000 sensores de tacto y advierte que ninguna base de datos actual permite replicar esa sensibilidad. Su pronóstico es duro: la destreza robótica seguirá siendo pobre más allá de 2036.
Cuentas que no cierran
La economía tampoco acompaña. Tesla aspira a vender Optimus por menos de 30.000 dólares, aunque los analistas calculan que fabricarlo cuesta hoy entre 50.000 y 100.000. Bank of America estima que los materiales de un humanoide promedio valen unos 35.000 dólares y que solo bajarían a 17.000 hacia 2030 si la producción se concentra en China. Los actuadores, los motores que mueven cada articulación, representan hasta la mitad de ese costo. A la lista se suma el gasto oculto de la teleoperación: un análisis independiente calculó que el esquema de suscripción de 1X pierde dinero si cada robot exige más de 49 minutos diarios de asistencia humana. Frente a precios tan altos, el arrendamiento con cuota mensual, conocido como leasing, surge como el modelo financiero más viable. 1X ofrece su NEO por 499 dólares al mes y Figure evalúa cuotas de entre 400 y 600. El leasing reduce la barrera de entrada y deja el mantenimiento en manos del fabricante, que además puede actualizar el equipo sin exigir una nueva compra.
China corre con ventaja
Mientras Occidente exhibe prototipos costosos, China fabrica en volumen. Las firmas AgiBot y Unitree despacharon juntas más de 9.000 humanoides en 2025, cerca del 70 por ciento del mercado mundial. El precio promedio de estas máquinas en el país asiático cayó de 593.400 yuanes en 2023 a 167.600 en 2025, y el modelo R1 de Unitree se vende desde el equivalente a unos 5.600 dólares. El gobierno chino declaró la inteligencia encarnada, la rama que une inteligencia artificial y cuerpos físicos, prioridad de su nuevo plan quinquenal y creó fondos públicos que superan los 14.000 millones de dólares para impulsarla. El país controla además el 94 por ciento de la producción mundial de imanes de tierras raras, componente esencial de los actuadores. La historia reciente de los vehículos eléctricos anticipa el desenlace: los subsidios estatales aceleran el despliegue y después los precios se desploman. Si alguien consigue primero una economía de escala con precios accesibles, todo indica que será China.
Millones de empleos en juego
Para América Latina la discusión tiene rostro concreto. La Organización Internacional del Trabajo calcula que cerca de 15 millones de personas viven del empleo doméstico remunerado en la región, más del 90 por ciento mujeres y siete de cada diez en la informalidad. El bajo costo de esa mano de obra retrasará la llegada de los robots, porque pocas familias pagarán decenas de miles de dólares por una máquina cuando el servicio humano cuesta una fracción. La ecuación cambiará si el leasing de fabricación china baja la cuota mensual al rango de un salario mínimo durante la próxima década, algo que ocurriría primero en las ciudades donde el trabajo doméstico formal resulta más costoso. En Colombia, donde un empleo doméstico formal de tiempo completo le cuesta al hogar cerca de una vez y media el salario mínimo con prestaciones incluidas, una cuota de ese tamaño volvería la comparación inevitable. Las trabajadoras más vulnerables sentirían el golpe antes que nadie, en un sector que ya arrastra déficits históricos de protección. Los gobiernos de la región tienen tiempo para anticiparse con programas de formación laboral y seguridad social, un debate que conviene abrir antes de que las máquinas toquen la puerta.
En resumen, los robots humanoides llegarán a algunos hogares antes de que termine la década, aunque lo harán como productos costosos y asistidos por operadores remotos. La verdadera masificación tomará más tiempo y tendrá acento chino, porque solo la escala industrial de ese país promete precios accesibles. América Latina debe prepararse desde ahora, pues cerca de quince millones de personas viven del empleo doméstico y merecen una transición justa.
Referencias
- Brooks, R. (2025). Why today’s humanoids won’t learn dexterity. Rodney Brooks Blog.
- Goldman Sachs Research. (2024). Humanoid robots: Sooner than you might think. Goldman Sachs.
- Omdia. (2026). General-purpose embodied intelligent robot 2026 report. Omdia.
- TIME. (2025). Figure 03 is the robot in your kitchen. TIME Magazine.
- The Robot Report. (2025). NEO humanoid designed for household use, available for preorder. The Robot Report.
- MIT Technology Review. (2026). [Reportaje sobre la inversión de capital de riesgo en robots humanoides]. MIT Technology Review.
- Bank of America Global Research. (2025). [Informe sobre costos de manufactura de robots humanoides]. Bank of America.
- Organización Internacional del Trabajo. (2021). El trabajo doméstico remunerado en América Latina y el Caribe, a diez años del Convenio núm. 189. OIT.








