Meta amenaza con bloqueos en Australia

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Meta, la compañía tecnológica detrás de Facebook e Instagram, ha vuelto a la palestra de la controversia en Australia.

Meses atrás, vencieron los acuerdos realizados con varios medios de comunicación en el marco de la normativa del «Código de Negociación» aprobada en 2021.

Ante la negativa de Meta a renovar estos acuerdos, el gobierno australiano ha señalado incumplimientos y ha insistido en que los medios merecen una compensación justa.

El Código de Negociación: Una respuesta necesaria a un desafío global

Por: Gabriel E. Levy B.

El «Código de Negociación Obligatoria para las Plataformas Digitales y Medios Noticiosos» fue una respuesta audaz del gobierno australiano a un problema que se extendía por todo el mundo: las grandes plataformas tecnológicas como Meta y Google estaban obteniendo enormes beneficios de los contenidos noticiosos sin compensar adecuadamente a sus creadores.

En 2021, Australia se convirtió en el primer país en aprobar una legislación que obligaba a estas plataformas a pagar a los medios de comunicación por los contenidos que distribuyen y monetizan.

Este movimiento legislativo no solo atrajo la atención mundial, sino que también provocó reacciones inmediatas y contundentes por parte de las empresas tecnológicas.

Meta, en particular, implementó un apagón informativo en Australia, bloqueando temporalmente todos los contenidos de noticias en sus plataformas.

Este bloqueo generó una fuerte respuesta pública y gubernamental, lo que llevó a una negociación tensa que finalmente resultó en la implementación del código, aunque con algunas modificaciones.

La iniciativa australiana sirvió de modelo para otros países que enfrentaban problemas similares.

 Francia, Canadá y la Unión Europea comenzaron a considerar y, en algunos casos, a implementar regulaciones que exigían a las plataformas digitales compensar a los medios de comunicación por el uso de sus contenidos.

En este contexto, las acciones de Australia fueron vistas como un avance crucial en la lucha por un ecosistema mediático más justo y sostenible.

La lucha por el control de la información

El conflicto entre Meta y el gobierno australiano pone de manifiesto una tensión creciente entre los gigantes tecnológicos y los reguladores.

Mientras que las plataformas digitales argumentan que proporcionan una exposición invaluable a los medios de comunicación, los gobiernos y las organizaciones mediáticas sostienen que esta exposición no es suficiente compensación por el uso extensivo y lucrativo de sus contenidos.

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha sido particularmente vocal sobre este tema. «La arrogancia que han mostrado estas empresas no está alineada con la responsabilidad social que tienen», afirmó recientemente. «Muchos australianos obtienen sus noticias de redes sociales.

Y deberían tener la responsabilidad de pagar por esas noticias». Estas declaraciones reflejan una frustración compartida por muchos en el ámbito político y mediático global, quienes ven en las grandes plataformas una amenaza no solo económica, sino también democrática.

Desde la perspectiva de Meta, el desafío radica en equilibrar las demandas regulatorias con su modelo de negocio y sus intereses corporativos. La empresa ha argumentado que los acuerdos anteriores fueron costosos y que las demandas actuales son insostenibles. Sin embargo, esta postura ha sido criticada como una muestra de su poder desmedido y de su falta de compromiso con un ecosistema informativo saludable y diverso.

Los costos de la guerra informativa

Los efectos de este conflicto se han dejado sentir de manera significativa en la industria mediática australiana.

Nine Entertainment, uno de los conglomerados mediáticos más grandes del país, anunció recientemente el despido de 200 personas, citando un mercado publicitario débil y el fin del acuerdo comercial con Meta como las principales causas.

Este es solo uno de los muchos ejemplos de cómo la falta de una compensación justa puede tener consecuencias devastadoras para los medios de comunicación tradicionales.

Por otro lado, los ciudadanos también se ven afectados.

Durante el apagón informativo de Meta en 2021, muchos australianos se encontraron súbitamente desconectados de sus fuentes habituales de noticias, lo que subrayó la dependencia significativa de la sociedad moderna en las plataformas digitales para el acceso a la información.

Este incidente planteó preguntas cruciales sobre el control de la información y la capacidad de los gigantes tecnológicos para influir en la percepción pública.

Algunos críticos han señalado que la estrategia de Meta de bloquear noticias no es solo una táctica de negociación, sino una forma de chantaje corporativo.

Según ellos, al retirar el acceso a los contenidos noticiosos, Meta busca ejercer presión tanto sobre los gobiernos como sobre los medios de comunicación para que cedan a sus términos. Esta dinámica de poder asimétrico destaca la necesidad de regulaciones más firmes y coordinadas a nivel internacional.

Precedentes y consecuencias globales

El enfrentamiento entre Meta y el gobierno australiano tiene implicaciones que trascienden las fronteras nacionales. La Unión Europea, que ha estado observando de cerca el desarrollo de esta situación, ha avanzado con su propia legislación en la misma línea.

En 2022, la Directiva de Derechos de Autor de la UE comenzó a implementarse, obligando a las plataformas digitales a negociar con los titulares de derechos de autor, incluidos los medios de comunicación, para utilizar sus contenidos.

Francia, uno de los primeros países en seguir el ejemplo australiano, logró que Google firmara acuerdos con varios medios de comunicación franceses para compensarlos por el uso de sus contenidos.

Este movimiento fue visto como un éxito significativo y una señal de que las regulaciones pueden funcionar cuando se implementan y se hacen cumplir de manera efectiva.

Sin embargo, no todos los países han tenido el mismo éxito.

En Estados Unidos, por ejemplo, los intentos de implementar regulaciones similares han enfrentado una fuerte resistencia tanto de las empresas tecnológicas como de algunos sectores políticos. La falta de un enfoque cohesivo y la influencia significativa de los lobbies tecnológicos han dificultado la implementación de medidas efectivas.

Meta y su futuro en Australia

La situación en Australia sigue siendo incierta. Aunque Meta ha expresado su intención de bloquear nuevamente las noticias en sus plataformas si se ve obligada a renovar los acuerdos con los medios, el gobierno australiano ha dejado claro que no cederá ante lo que percibe como tácticas intimidatorias. En este contexto, la posibilidad de una nueva confrontación parece inminente.

Mientras tanto, los medios de comunicación australianos continúan lidiando con las consecuencias económicas de la falta de acuerdos. Los despidos y las reducciones en el personal editorial son solo una parte del problema; también está la cuestión de la sostenibilidad a largo plazo de un modelo de negocio que depende en gran medida de las plataformas digitales para la distribución de contenidos.

En conclusión

El conflicto entre Meta y el gobierno australiano es un microcosmos de una lucha más amplia y compleja entre los gigantes tecnológicos y los reguladores de todo el mundo. Mientras que las plataformas digitales argumentan que ofrecen un valor significativo a los medios de comunicación, los gobiernos y las organizaciones mediáticas insisten en la necesidad de una compensación justa y sostenible.

En última instancia, el resultado de esta confrontación podría sentar precedentes cruciales para el futuro de la información y la regulación tecnológica a nivel global.

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